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MI EDITORIAL

cadena azul


LA EXPERIENCIA DEL AMOR

Se dice que el amor mueve al mundo y, efectivamente, así es porque el hombre que habita este planeta hace o deshace por el amor, por el amor perdido, por el que atesora, por el que desea, por el que se fue, por el que espera, por el que nunca llegó...

Los recuerdos de amor nunca se extinguen, siguen latentes, guían e influyen en uno después de que la fuente de estímulo se ha desvanecido.

Toda persona que haya amado intensamente sabe que el amor deja huellas imperecederas en el corazón humano. Sus efectos duran porque el amor es espiritual por naturaleza. El hombre que mediante este sentimiento no puede sentirse estimulado para alcanzar grandes alturas, es un caso perdido; está muerto aunque parezca vivir.

Por ejemplo, si ahora careces de amor, recuerda tus años pasados, sumerge tu mente en los bellos recuerdos del idilio perdido... en el nerviosismo que provoca la espera del ser amado, en la felicidad que proporciona su llegada, en su sonrisa, en sus besos... Recuerda las caricias furtivas en la calle, en el restaurante, en el auto... revive los momentos de gran intimidad... esas imágenes disminuirán la influencia de tus actuales preocupaciones y te proporcionaran una forma de escape a las desagradables realidades de la vida y, es posible que durante ese temporal retiro al mundo del pasado o del futuro, tu mente te brinde algunas ideas que puedan cambiar la situación actual de tu vida.

Si supones que eres desgraciado (a), porque amaste o perdiste, abandona inmediatamente esa idea porque nadie que verdaderamente haya amado puede perder. Toma en cuenta que tuviste el amor - por el lapso que haya sido - mientras que millones y millones de seres lo esperan cada día, cada mañana, cada hora, sin tener siquiera un vislumbre de su llegada.

No olvides que el amor es temperamental. Se presenta cuando le parece y se va sin previo aviso. Acéptalo y disfrútalo mientras lo tengas en tus manos, no pierdas tiempo preocupándote por su partida, y mucho menos por el momento de su llegada si aun no lo tienes, que todo llega a su tiempo... No antes, no después. Ninguna preocupación te devolverá lo que se ha ido ni te brindará lo que vendrá.

Puede haber, casi siempre hay una experiencia que llena el corazón y deja una huella mucho más profunda que la demás, pero finalmente todas las experiencias de este tipo son beneficiosas, excepto para aquellas personas que por no ser heridas, por exceso de ego u por no saberse dar completamente, se tornan rígidas del alma e impenetrables de corazón.

Sin duda el amor es la justificación más completa de la vida: el amor es una emoción con muchas vertientes, sombras y colores, pero la más intensa y ardiente de éstas, se da cuando existe una mezcla de satisfacciones sexuales y sentimentales, las parejas que no cuentan con dicha mezcla no pueden ser felices.

Sólo cuando estas dos bellas emociones se conjugan, la pareja produce un estado muy cercano al espiritual, el más arrebatado, completo y emocionante que pueda uno llegar a conocer en este agitado planeta.

Solo el amor nos conduce a la felicidad, suprime los obstáculos que existen entre la mente infinita del hombre y su inteligencia también infinita, se derrumban barreras, se desvanecen obstáculos, nuestra creatividad crece hasta niveles jamás imaginados y entre los destellos de la felicidad plena se va perfilando el genio que existe dentro de cada uno de nosotros y que desde lo más profundo de nuestro ser reclama a gritos:

¡AMAR Y SER AMADO!

Gracias por haberme leído y hasta pronto…

Maite
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